¿Cúando destetar?

Según Laura Gutman:

“El destete debería ser espontáneo, y cada díada mamá-bebé tendría que manejarlo en tiempos muy personales Por otra parte, hay bebés que ingieren comida y además conservan durante muchos meses la lactancia. En realidad, cada diada tiene su propia y original historia. Mi planteamiento es que no ‘hay que’ destetarlo porque tiene dos dientes, o porque ha cumplido seis meses, o porque ya está grande. Cada madre, si se lo permite, puede saber qué necesitan ella y su hijo y qué situación los hace más armónicos y felices.”

Lo que me resulta asombroso es la facilidad con que las madres ´creen´ en el pediatra que extendie la receta con el menú diario. Completamente disociadas de su intuición y de su relación íntima con códigos específicos que lograron establecer con el niño, caen en un abismo oscuro, al creerse incapaces de decidir y negando el vínculo poderoso que las une a sus hijos ‘a causa’ de un papel firmado, sellado y bendecido con el manto del ‘supuesto saber.’”

En lugar de preguntar a otros supuestos conocedores del tema cuándo es el momento ideal del destete, cada madre conectada con su esencia feminina podría cuestionarse: ¿Cómo me siento dando de mamar? ¿Cómo está mi bebé amamantando? ¿Disfrutamos? ¿Tenemos algún impedimento para continuar? ¿Crece bien y feliz? ¿Alguien se perjudica? Y si la gente se molesta, ¿no será a causa de problemas que dichas personas necesitan resolver?

Nadie desde fuera de la relación mama-bebé tiene derecho a dar indicaciones generales sobre cómo y cuándo destetar a un bebé, si no ha sido formulada una petición de ayuda concreta en ese sentido. Muchas madres me preguntan angustiadas cómo hacer cuando ‘deben’ negarle el pecho al bebé mientras éste llora desconsoladamente. Cuando les pido que se pongan las manos en el corazón y me cuenten qué desean ellas, invariablemente resulta que no tienen inconvenientes en seguir amamantando.

Deberíamos reflexionar sobre qué estamos permitiendo que suceda en nuestra sociedad. ¿Por qué cualquier puede opinar sobre un hecho tan íntimo como es el inicio o el fin de la lactancia y por qué las mujeres nos exponemos con nuestra mayor debilidad a hacer case a cualquier lobo que se disfraza de abuelita para comernos? ¿En qué nos beneficia creerle al lobo? ¿Por qué insistimos en aferramos a la niña que vive dentro de nosotras, y no permitimos el crecimiento de nuestra conciencia? ¿Cuál es el peligro de reconocer nuestras íntimas certezas y darles credibilidad?

El manejo autónomo de la lactancia en cuanto a su modalidad y duración, en cuanto al placer y al contacto que provoca con el mundo interno, permite que la esencia femenina aflora sin tapujos. También es necesario fortalecer el intercambio entre mujeres para constatar de esta manera la abundancia, entrega y perfección que asoma en cada gota de leche.”

 Laura Gutman, La maternidad y el encuentro con la propia sombra, pp.74-6